@INACIPE#INACIPE Book Presentation #Si la guerra contra las drogas llega a su fin…Que Sigue?

IMG_2255Honored and privileged to present my book  in Spanish.@INACPE on June 10 in Mexico. Very grateful to a good friend Enrique Galindo head of the Federal Police of Mexico for his introduction and all of the team at INACIPE for their help and leadership in this. The text I used is attached in Spanish

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Mi propósito al escribir este libro fue agregar mi grano experiencia y conocimientos a la creación de una nueva narrativa para una seguridad del siglo 21.

Esta nueva narrativa tiene como objeto políticas de seguridad que ponen al ser humano en el centro de la discusión, generando una seguridad que va más allá de la represión y la prohibición. Una seguridad que comienza con la prevención, tratamiento y rehabilitación; una seguridad que reconoce la complejidad de un mundo híper conectado y una seguridad que reconoce el rol de todos los actores en la construcción de resiliencia y soluciones – lo que yo llamo el eco sistema de seguridad.

Mi tesis consiste en que hubo una “guerra contra las drogas” la cual, al igual que la mayoría de guerras, dejó daños colaterales que necesitarán de esfuerzos concertados para poder ser superados. Parte de este colateral es lo que yo llamo la “guerra contra el crimen”. Se trata de un primo frecuentemente olvidado de la guerra contra las drogas, que es el legado de décadas de políticas públicas enfocadas en la prohibición de drogas a través de leyes “severas” contra el crimen, sentencias mínimas obligatorias, tácticas policiacas de mano dura y prisiones sobre-pobladas. Esto dejó poco tiempo, energía o apetito político para un verdadero análisis de las cuestiones subyacentes, porque ningún político desea ser percibido como demasiado indulgente con la delincuencia.

 

En el libro trato de introducir mi concepto de una repuesta a estas guerras que es la SEGURIDAD INTELIGENTE.  Un nuevo enfoque basado en 5 elementos claves:

  1. Una identificación objetiva del problema, basada en evidencias;
  2. el desarrollo de propuestas que tengan en cuenta las necesidades y capacidades nacionales y regionales, implementadas en alianza con todos los actores relevantes;
  3. el trabajo basado en buenas prácticas y modelos existentes;
  4. un enfoque multidimensional y con múltiples actores, que garantice una resolución sistémica a los problemas, y
  5. una evaluación rigurosa de resultados e indicadores.

 

La seguridad inteligente se define como un proceso de provisión de estrategias sostenibles y eficaces, adaptadas a las necesidades específicas de uno o varios países. La estrategia se apoya en la creencia  de que la solución para hacer frente al crimen y la inseguridad no es obtener mayor seguridad sino mayor seguridad inteligente, que busque el fortalecimiento de las instituciones y la cultura.

Quiero detenerme un momento para enfatizar la importancia que, en el proceso de seguridad inteligente, tiene el  diagnóstico inicial de seguridad. Este diagnóstico debe ser  un examen de las condiciones de seguridad del país—incluyendo carencias, fortalezas, oportunidades y capacidades específicas—para  adoptar un enfoque adaptado específicamente a las necesidades de la realidad analizada, garantizando su eficacia. El diagnóstico de seguridad está orientado no solamente a analizar la fortaleza de las instituciones de seguridad pública, sino también a los programas sociales públicos y privados y a las oficinas que participan en esfuerzos de prevención y reintegración. Es importante señalar que el proceso incluye un examen del nivel de colaboración entre los diversos actores para mejorar la coordinación y así maximizar los resultados de estas instituciones. De esta forma, el examen busca asegurar que las causas subyacentes del involucramiento de las pandillas o la violencia puedan ser resueltas desde abajo hacia arriba. Al aplicar un enfoque de seguridad inteligente, se insta a los actores a que utilicen programas dirigidos a la inclusión de pueblos marginados, instituciones transparentes y actividades de prevención para construir un respeto hacia el estado de derecho, los derechos de los ciudadanos y las responsabilidades que conlleva una ciudadanía.

 

Mi experiencia en la realización de diagnósticos de este tipo me ha llevado a la conclusión, ahora con más claridad  que nunca antes, que la seguridad no tiene que ver con cuestiones aisladas.

 

También he llegado a la conclusión que el crimen, la violencia y la inseguridad son temas complejos que afectan a regiones, países y áreas de manera diferente. De igual manera creo tener claro es que vivimos en un mundo horizontal, altamente interconectado en el que aún intentamos encontrar soluciones mediante estructuras verticales. A lo largo de los Estados Unidos y muchas otras jurisdicciones, hemos visto a la policía convertirse en el chivo expiatorio de políticas, métodos y estructuras obsoletas. No defiendo la mala conducta de la policía. Obviamente, al igual que en otras áreas de la vida, existe la fruta podrida, pero debemos preguntarnos, ¿qué tanto podemos pedir que haga nuestra policía? Si el cumplimiento de la ley no es entendido únicamente como parte de un ecosistema que refleje enfoques horizontales integrados que unan cuestiones, sectores y personas, entonces continuaremos teniendo serios problemas sociales.

 

Asimismo, es claro que la solución al problema de la inseguridad no radica necesariamente en brindar mayor seguridad, contar con más policías, más tropas, más dinero o legislación más severa en contra del crimen, sino en hacer inversiones inteligentes y asegurar una seguridad más eficaz. La seguridad multidimensional no es una panacea o solución rápida a nuestros problemas de seguridad, pero sí logra identificar los enfoques horizontales integrados necesarios: un sistema de seguridad enfocado en instituciones fuertes, transparentes y colaboradoras así como una cultura de respeto al estado de derecho y a las responsabilidades y los derechos de la ciudadanía. Una reforma de seguridad que es impulsada por instituciones, evidencia y evaluación y apoyada por los ciudadanos tendría que ser adaptada de forma meticulosa a las necesidades y capacidades específicas de cada sistema nacional de seguridad y deberá ser sostenible tanto en el corto como en el largo plazo.

 

La seguridad  es multisectorial. Por lo tanto, es necesario involucrar a los gobiernos a todo nivel, al igual que a las organizaciones internacionales, ONG, el sector privado, la sociedad civil y los individuos. Este involucramiento debe basarse en una eficaz comunicación inter institucional, cooperación y apoyo a nivel municipal, nacional, regional e internacional.

 

El carácter multisectorial de la seguridad obliga a un mapeo de los problemas que abarque toda su extensión y toda su complejidad. En 2010 desarrollamos una metodología para abordar el tema de la seguridad, basados en ese principio. Nos preguntamos, en primer lugar, qué era un sistema de seguridad, quiénes estaban involucrados, qué asuntos importantes estaban en juego y quién era responsable. Así intentamos salir de la estructura vertical y profundizar en el ecosistema de seguridad. Este mapa o diagnóstico de seguridad, junto a una perspectiva multidimensional de la seguridad, puede asegurar un análisis claro y un mejor entendimiento de las cuestiones que circundan la seguridad y, a su vez, proporcionar rutas que lleven a soluciones y políticas efectivas. Este es un elemento crítico pues la falta de confianza por parte de los ciudadanos en sus gobiernos e instituciones lleva a menos acciones colectivas y menor satisfacción con la democracia, al mismo tiempo que crea una confianza desmedida en la seguridad privada y otros actores no estatales.

 

En el libro describo este diagnóstico de seguridad, así como mi intento por  construir una ecuación de inseguridad, violencia, delincuencia y las causales que tienen una influencia sobre los mismos. La ecuación subraya tres factores principales que contribuyen a, influencian y ocasionan mayores niveles de crimen, violencia e inseguridad. Los mismos son: 1) vulnerabilidades sociales, 2) fragilidades estatales e institucionales y 3) acelerantes. Explico de forma detallada estos tres factores en el libro.

 

En el libro no sólo abordo esta ecuación y el diagnóstico de seguridad, sino también expongo un enfoque multidimensional e inteligente de seguridad. En general, analizo la historia de América Latina y el Caribe al mismo tiempo que las situaciones actuales y los problemas que afectan a la región. Mediante un análisis de las raíces históricas, factores causales específicos y actuales y la introducción de varios casos de estudio, el libro busca profundizar en temas interconectados relacionados con la delincuencia, la violencia y la inseguridad que afectan a la región en la actualidad. Procuro, también, brindar resultados a través de ejemplos y una ruta clara hacia las soluciones.

 

Culmina mi trabajo, resaltando cuatro factores que inciden en el tema central del libro:

  1. El liderazgo de las instituciones del Estado, las cuales deben ser fuertes, integradas, incluyentes, con altos niveles de seguridad personal y que brinden la percepción de bienestar;
  2. La necesidad de construir una cultura basada en evidencia y no en conjeturas, ideologías o estrategias reaccionarias;
  3. La cohesión social real con la cual se brinda identidad a las comunidades utilizando un camino denominado “resiliencia”.

La concentración de esfuerzos multidimensionales integrados.

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