AMERIPOL Summit, Costa Rica: November 12-13, 2013

Nuevamente buenos días a todos jefes y representantes de las Instituciones Policiales de las Américas y gracias a los organizadores de este evento por invitarme a hablar; es un placer estar aquí con ustedes.

Hace pocos días celebramos los diez años de la Declaración sobre Seguridad en las Américas, documento visionario del cual estamos muy orgullosos pues fue esta Declaración la que dio a luz un concepto de seguridad que va más allá de las definiciones tradicionales, que sustituye estas definiciones por enfoques integrales y que coloca al ser humano en el centro de la agenda de seguridad.

En el año 2005, el Secretario General Insulza creó la Secretaría de “Seguridad Multidimensional”. Esa decisión fue un paso osado en su momento, pues muchos no entendían aun lo que esto significaría, y por ende, ni lo que la misma secretaría comprendería!

Desde entonces, hemos comenzado a navegar por este desafío que tiene como base una amplia red de cuerpos políticos y técnicos, entre estos: la Comisión de Seguridad Hemisférica, la Reunión de Ministros de Seguridad Pública, la CICAD, el CICTE, CIFTA, la Junta Interamericana de Defensa , y muchos otros grupos de expertos técnicos. La Comisión de Seguridad Hemisférica ha jugado un papel importante en el estudio de estos temas convergentes promoviendo una mayor coherencia a través de, por ejemplo, una resolución general que guía el trabajo de la Secretaría de Seguridad Multidimensional de la OEA.

Cuando acepté el cargo de Secretario de Seguridad Multidimensional, hace tres años, el Secretario General me encomendó hacer de ésta una secretaría más robusta y proactiva, una secretaría que fuera más que simplemente la suma de todas sus partes.

Por esta razón, comenzamos a diseñar e implementar una metodología a la que yo llamo “seguridad inteligente” un enfoque que ofrece respuestas constructivas y sustentables a los mandatos que nos han encomendado y que a su vez impulsa un multilateralismo moderno y basado en resultados.

Esta “Seguridad inteligente” consta de cinco pasos fundamentales:

• La identificación de problemas a través de diagnósticos basados ​​en la evidencia y en los datos que brindan los observatorios de seguridad y sus estadísticas.

• El desarrollo de programas y propuestas de proyectos que tengan en cuenta las necesidades específicas de los Estados miembros, así como las realidades regionales.

• El trabajo sobre la base de buenas prácticas o modelos existentes, adaptando estos mismos a otros contextos. Nadie tiene el monopolio de las buenas ideas y hay ejemplos de excelencia en todas partes.

• La creación de un enfoque multidimensional o integrado que garantice una respuesta sistémica.

• Y por ultimo, la evaluación de los resultados; no sólo de los proyectos en sí, sino de las leyes, las tácticas y la estrategia.

Lo que he aprendido a través de este proceso y tras visitar algunos de sus países es que la solución al problema de la inseguridad no es necesariamente más seguridad – más policías, más soldados, leyes más duras– sino inversiones más inteligentes y más eficientes en seguridad;una seguridad basada en instituciones fuertes, transparentes  y colaborativas junto con una cultura de respeto por el estado de derecho;  una seguridad basada en las responsabilidades y los derechos de la ciudadanía.

Las reformas a la seguridad impulsadas por las mismas instituciones, y en apoyo a los ciudadanos, deben ser cuidadosamente adaptadas a las necesidades y capacidades específicas de cada sistema de seguridad nacional, y deben ser sostenibles tanto a corto como a largo plazo. Se debe hacer hincapié en la comunicación y la cooperación interinstitucional eficaz a nivel nacional, regional e internacional.

Me parece que es tiempo de posicionar el concepto de soluciones integradas – basadas en el bienestar personal y en resultados- en el centro de nuestras discusiones. Tenemos que examinar a fondo las medidas e indicadores que utilizamos para juzgar nuestros éxitos o fracasos. Se requiere de liderazgo político para ir más allá de los indicadores tradicionales: número de policías, detenciones, kilos de drogas incautadas, tasas de homicidio y de población penitenciaria, etc.,  de modo que en su lugar podamos hablar de resultados más amplios que podrían reflejarse en: número de trabajadores sociales en los centros de prevención y tratamiento, disminución de las tasas de reincidencia, reducción de  la seguridad privada en proporción a las fuerzas públicas y aumento del respeto y la confianza en las instituciones del Estado.

No soy ingenuo, sé que necesitamos fuerzas de seguridad profesionales,  especializadas y modernas o nunca seremos capaces de hacer frente a las amenazas nuevas y emergentes. Necesitamos una policía capaz e inteligente para desplazarse, manejar delitos cibernéticos y realizar investigaciones financieras, ya sea en la parte superior de la pirámide delincuencial que está en constante evolución, como en las líneas de productos de la delincuencia organizada.

Pero también tenemos que ser honestos al decir que la mano dura o la actitud extremadamente dura contra el crimen han dado lugar a resultados que no son ni exitosos ni sostenibles.

El Fiscal General de los Estados Unidos, Eric Holder, no pudo explicarlo mejor cuando dijo: “nuestras leyes a menudo tienen consecuencias no deseadas”

Me doy cuenta de que el entorno es complejo y que las causas y consecuencias son múltiples; es por eso que creo que tenemos que ser fieles a una metodología de “seguridad inteligente” y centrarnos en algunos principios básicos de la seguridad multidimensional, tales como:

1) Políticas de seguridad basadas en evidencia. En esto no hay atajos, tenemos que trabajar duro y entender las relaciones causales dentro de nuestra propia diversidad.

2) Un enfoque en la comunidad, especialmente la prevención de la violencia para los niños, las mujeres y los jóvenes. El informe del PNUD que se publicará próximamente sobre la seguridad en las Américas señala que el 80% de los delitos son cometidos por jóvenes y en la mayoría de los casos en contra de jóvenes.

3) Policía y  justicia inteligente, combatiendo los orígenes del crimen, las armas, las pandillas, las drogas, el alcohol, no sólo el crimen en sí.

4) Justicia restaurativa con un enfoque en la rehabilitación, la reinserción y la reducción de las tasas de reincidencia.

5) Más y mejores inversiones en asistencia a las víctimas y a la resolución pacífica de los conflictos. Estas dos van de la mano, las pandillas y los autores de la violencia han dejado profundas cicatrices en gran parte de nuestra sociedad, esto necesita ser abordado si queremos romper este ciclo de violencia.

6) Estar siempre atentos a las amenazas nuevas y emergentes.

No pretendemos tener todas las respuestas correctas o las preguntas correctas, pero para eso son este tipo de eventos, para reflexionar un poco sobre nuestras estrategias.

Trabajando juntos, desde la Secretaría de Seguridad Multidimensional de la OEA, hemos comenzado a desarrollar enfoques consistentes con el concepto de seguridad multidimensional. Quisiera mencionar algunos ejemplos:

El Informe sobre el problema de las drogas en las Américas, que recientemente entregó la OEA, fue un reporte pionero en muchos aspectos, no sólo reunió a expertos en la materia para analizar exhaustivamente el tema, también reunió a jóvenes, madres, indígenas,  sector privado, organizaciones no gubernamentales, comunidades, policía, cuerpos políticos, representantes subregionales, entre otros;  por esta razón los resultados en el reporte fueron tan distintos a los que han dado reportes pasados. Independientemente de si nos gustan o no las conclusiones del reporte, fue un reporte inclusivo, que destacó esencialmente, que el problema de las drogas nos afecta a todos, es un problema complejo y diverso que requiere ser manejado con un enfoque de salud pública equilibrada. Inclusive rompió el tabú en la discusión sobre las implicaciones de nuestros esfuerzos en hacer cumplir la ley.

El 19-20 de septiembre pasado, se organizó una reunión en San Salvador con los 11 alcaldes de los “municipios libres de la violencia” en El Salvador, el gobierno, sociedad civil, la iglesia, los representantes del sector privado, especialistas en temas de intervención y mediación de Los Ángeles, Maryland , Medellín, Chicago, representantes de Honduras y Guatemala y algunos ex miembros de pandillas, para discutir sobre las mejores prácticas sobre procesos de pacificación, fortalecimiento comunitario e intervención en contextos donde operan pandillas. Lo más importante de esta reunión fue la convergencia de ideas, temas y experiencias entre los diferentes enfoques, representantes y países.

La primera reunión del Grupo Técnico Subsidiario sobre Gestión de la Policía se llevó a cabo el 8 y 9 de octubre de 2013 en la Ciudad de México. Presidido por el Comisario General de la Policía Federal de México, Enrique Galindo Ceballos, y contó con la asistencia de representantes de 25 estados miembros. Por primera vez en un foro político hemisférico nuestros representantes de la policía fueron capaces de hablar libremente acerca de sus planes, prioridades y preocupaciones. Aprendí mucho de este encuentro – no era lo que esperaba, pero el discurso giró sobre instituciones  modernas, transparentes y responsables, con un énfasis en la comunidad y la prevención.

En el marco de nuestra Convención contra la fabricación y el tráfico ilícito de armas de fuego, municiones, explosivos y otros materiales relacionados (CIFTA), y en respuesta a los alarmantes indicadores de la violencia armada en el continente, donde más del 80 por ciento de los homicidios son cometidos con armas de fuego, lanzamos dos exitosas iniciativas sobre el control de armas de fuego: el Programa de Asistencia para el Control de Armas y municiones de la OEA (PACAM) y el proyecto “Promoción del marcaje de Armas de Fuego en América Latina y el Caribe”. Estas dos iniciativas han representado el marcaje de más de 300.000 armas de fuego y la destrucción de más de 35.000 armas de fuego y alrededor de 1 millón de municiones.

A través de la ejecución de tres programas integrales, que se centran en la prevención, tratamiento y reinserción, la OEA está proporcionando asistencia vital a los esfuerzos de los Estados miembros para tratar el problema de adicción a las drogas, y la mitigación de sus efectos sobre la actividad criminal. A través de estos programas: el Programa de Cortes de  Tratamiento de Drogas -programa que proporciona alternativas al encarcelamiento para infractores dependientes de drogas, el Programa Latinoamericano de Formación y Certificación para el Tratamiento y Rehabilitación de Drogas y Violencia (PROCCER) y un programa de integración social para delincuentes con problema de abuso de drogas, hemos trabajado de la mano con diferentes sectores como el poder judicial, los sectores salud, trabajo, educación y los servicios sociales de cada país beneficiario.

Cabe mencionar también el proyecto de  Seguridad Fronteriza y Gestión Integrada de Fronteras con el objetivo de mejorar la coordinación y la integración entre los organismos de gestión fronteriza de los Estados miembros. La prioridad es fortalecer a los organismos y agencias encargados e impulsar entre estos la cooperación internacional para mejorar los controlesy la integración de las fronteras, facilitando y agilizando, a su vez, el movimiento legítimo de bienes, servicios y personas. Próximamente llevaremos a cabo una serie de talleres nacionales y regionales de coordinación, que se centrarán en  respuesta a incidentes en tiempo real, y ayudará a los Estados miembros beneficiarios a redactar leyes nacionales para impulsar las oportunidades de colaboración entre dichas agencias.  La primera fase de este proyecto está prevista a desarrollarse en la Cuenca del Caribe.

Como Presidente del Consejo de la Agenda Global sobre el Combate al Comercio Ilícito y  Crimen Organizado, del Foro Económico Mundial, he tenido la oportunidad de trabajar estrechamente con autoridades que lideran la lucha contra las redes criminales de todo el mundo. Es importante notar que hace unos años,  el tema de inseguridad era abordado en el ámbito nacional o regional. Ahora, muchos de los desafíos que enfrentamos son globales.

Una de las áreas donde la coordinación transfronteriza es más importante que nunca, es en el área de seguridad cibernética. Hoy en día, se estima que el valor del ciber delito ha eclipsado el del comercio mundial de drogas. Independientemente de estas estimaciones no cabe duda que las entidades criminales organizadas están utilizando cada vez más la conectividad mundial a su favor.

En el 2004 nos propusimos trabajar con los Estados Miembros para desarrollar las herramientas y marcos necesarios para fortalecer la seguridad cibernética. Nuestra prioridad era crear una cultura de conciencia de seguridad cibernética. También hemos ayudado a los países a establecer equipos de respuesta a incidentes de seguridad informática – CSIRT para ayudarles a enfrentar, gestionar y mitigar los efectos de ciber ataques sofisticados. Hoy en día, hay 19 de estos equipos en las Américas, y se sumarán tres más para el 2014. Cinco Estados miembros han adoptado estrategias nacionales integrales de seguridad cibernética con la asistencia de la OEA, y han llevado a cabo siete ejercicios de gestión de crisis utilizando un simulador diseñado en casa.

Señores, señoras, pese a todo el trabajo que se ha hecho en las Américas, aún queda mucho por hacer, pero debemos reconocer que mientras los delincuentes también se esfuerzan por hacer “Crimen Inteligente”, debemos esforzarnos por integrar enfoques inteligentes en nuestra lucha contra el crimen.

Muchas gracias.

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