MISPA – Comité Técnico Subsidiario de Gestión de la Policía, Ciudad de México, Octubre 2013

Estimados delegados y delegadas,

Hemos dialogado en estos dos días de trabajo sobre un tema es que es de central importancia para la región. La gestión de la policía de una forma moderna, efectiva y eficiente es hoy una de las prioridades del hemisferio. Nos recordaba el Maestro Enrique Galindo Ceballos, Comisionado General de la Policía de México, en sus palabras inaugurales, que hoy los ojos de la ciudadanía están puestos en la policía. Nuestras sociedades exigen cada vez más a las fuerzas policiales y es nuestra responsabilidad atender a ese desafío, dando a la comunidad la policía que se merece. Una policía que promueva el bienestar común de toda la sociedad y que se inserte en las comunidades como un actor respetado y legitimado.

La pregunta que debemos hacernos es entonces ¿cómo construir una seguridad inteligente? Es decir una seguridad basada en la integración, en cada una de sus acciones, de identificación objetiva y basada en evidencia de los temas que serán objeto de la acción, así como el desarrollo de propuestas basadas en necesidades y capacidades nacionales o regionales y un enfoque multidimensional que asegure una respuesta sistémica a los problemas.

Esa seguridad inteligente requiere una policía que sea profesional, con una base normativa apropiada para enfrentar las viejas y nuevas amenazas, esta área normativa se refiere a la adecuación del marco jurídico, tanto a las necesidades para la prevención como la represión del delito y la violencia, la cual debe articular equilibradamente las potestades de las instituciones policiales con las garantías de los derechos humanos; una dimensión organizacional que brinde eficiencia y efectividad a la estructura policial; y una dimensión funcional que desarrolle las buenas prácticas institucionales, así como el conjunto de valores y hábitos institucionales dentro de la propia institución policial.

Otro aspecto esencial es el desarrollo de la carrera profesional de los y las agentes de policía, constituido por el establecimiento de mecanismos de formación permanente y de especialización. Las fuerzas policiales deben contar con el personal y la infraestructura especializada para brindar un servicio de calidad según las necesidades de aquellos sectores de la población más vulnerables frente a la violencia y el delito, como las mujeres, los niños, niñas y adolescentes y la población migrante, entre otros.

Deben identificarse las competencias necesarias para el buen desarrollo de la actividad policial, tomando en consideración los nuevos desafíos a la seguridad. En base a esto se deben actualizar los conocimientos y prácticas profesionales de todo el personal policial, planificando e implementando por medio de las instituciones competentes cursos, seminarios y conferencias, a la vez que proporcionando los materiales de estudio que tengan por objeto la capacitación profesional continua  de los y las policías, especialmente, en aquellas materias o técnicas que hayan experimentado mayores modificaciones o evoluciones. También se requiere que las instituciones policiales brinden al personal policial las facilidades para asistir a las actividades de actualización profesional, así como para continuar y profundizar su nivel educativo, en los términos compatibles con la prestación del servicio policial. No debemos soslayar la necesidad, para orientar adecuadamente las actividades de formación y especialización, de que las autoridades responsables evalúen periódicamente los conocimientos profesionales del personal de las fuerzas policiales. 

Los policías requieren un buen desarrollo y capacitación profesional, al cual esperamos contribuir, mediante la creación de la “Red Interamericana de Desarrollo y Profesionalización Policial” que fue presentada hoy por la mañana. Pero los hombres y mujeres que integran nuestras policías requieren también condiciones laborales dignas, con salarios acordes a la importancia de sus funciones para toda la sociedad, con carreras profesionales que faciliten la meritocracia, con condiciones que permitan el descanso laboral y la interacción con sus familias, con servicios de salud, en síntesis, los y las policías de la región deben contar con calidad de vida.

Una política pública de seguridad inteligente debe ocuparse de las diferentes dimensiones de los problemas que originan la criminalidad y la violencia, y por tanto, es necesario que sus intervenciones conduzcan a su abordaje integral.  En este sentido, las acciones que las instituciones policiales de la región lleven adelante para enfrentar la violencia y la criminalidad, deben otorgarle una especial centralidad a las medidas de prevención.  Estas medidas de prevención deben abarcar un amplio espectro, que atienda a algunos cambios culturales en la región como elemento que favorece la reproducción de la violencia, así como la incidencia de la exclusión y la marginación, que han dañado seriamente el tejido social en las últimas décadas. En este contexto de prevención, resulta de central importancia adoptar medidas integrales para cumplir con la debida diligencia en casos de violencia contra las mujeres. En particular, las instituciones policiales deben contar con un adecuado y efectivo marco jurídico de protección, y con políticas de prevención y prácticas que permitan actuar de una manera eficaz ante factores de riesgo y denuncias de violencia contra la mujer.

La prevención debe ser una vocación de las fuerzas policiales. Y si bien destacamos la necesidad de la especialización policial, ya sea en policía comunitaria, ciber-crimen, lavado de activos etc., debemos resaltar que estas áreas de especialización no deben estar desconectadas las unas de las otras.

Surge también la necesidad de que la policía rinda cuentas ante la ley, ante el Estado y ante la ciudadanía. La rendición de cuentas y la transparencia van de la mano. La transparencia en la gestión policial, que surte efectos por medio del reporte de sus procedimientos, debe ir más allá de las fronteras de la institución policial. La rendición de cuentas debe darse ante las agencias de supervisión, incluyendo los tribunales, los poderes legislativos, los medios de comunicación y los ciudadanos y ciudadanas, transformándose en un sostén fundamental de la policía en democracia.

La rendición de cuentas implica una permanente evaluación de la institución policial. Esto requiere el desarrollo de indicadores confiables que permitan evaluar, entre otros aspectos: los recursos humanos; los mecanismos de selección, formación, especialización y carrera profesional de los agentes estatales que integran las instituciones mencionadas; las condiciones de trabajo y remuneración de estos funcionarios; y el equipamiento; medios de transporte y comunicaciones disponible para el cumplimiento de las funciones asignadas. Pero estos indicadores no deben basarse exclusivamente en la dimensión cuantitativa, resulta indispensable avanzar en indicadores de índole cualitativo, que permita generar en las fuerzas policiales una cultura de calidad en la prestación del servicio de policía.

Desde esta, perspectiva la rendición de cuentas es un principio organizacional que se articula por medio de la transparencia. La transparencia, conjuntamente con la confianza, permitirá el desarrollo de una corresponsabilidad en materia de seguridad con la ciudadanía.

Por último, y sintetizando lo dicho anteriormente, debemos enfatizar la necesidad de que la policía respete el círculo virtuoso de la legitimidad: integración con la comunidad, ética, derechos humanos, rendición de cuentas y supervisión civil.

Quiero agradecer al Gobierno de México, a través de la Policía Federal, por la excelente organización de esta reunión del Grupo Subsidiario de Gestión de la Policía. Estoy seguro que los diálogos sostenidos en estos dos días serán un recurso invaluable para los Ministros de Seguridad Pública de las Américas, quienes se reunirán en Medellín, Colombia, el próximo mes. Tengo la plena convicción de que el Gobierno de Colombia será un gran anfitrión de la próxima reunión de Ministros y que esa reunión generará resultados concretos que permitan mejorar la seguridad multidimensional en la región.

Muchas gracias a todos los delegados y delegadas presentes, y les deseo un feliz regreso a sus países.

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